lunes, 26 de septiembre de 2016

Él soñó siempre con verla

Él soñó siempre con verla, así era él, una sombra más en éste lúgubre mundo, no paraba de

imaginarse una luz que lo sacara a ver que había más allá de ese mundo de oscuridad. Él esperó

pacientemente a que apareciera, ¿tendría el destino una luz reservada para él? Estaba seguro de

que sí había una luz, creía que había una luz para cada sombra, ya que sombra y luz son las dos

caras de una moneda. Aguardó en su sombra, cada vez más oscurecida debido a los acontecimientos

que rodeaban su vida. Un día, cuando creyó que se consumiría en las sombras, lo vio. Vio un rayo

de luz, el más fuerte de los que había podido presenciar. Pensó que esa ardiente luz lo salvaría,

siguió los pasos de la luz, dejándose a cada paso que daba un trozo de oscuridad atrás, sintió

como se purificaba. Tras un tiempo, decidido a dar el paso definitivo a hablar con la luz para

que lo terminase de purificar, una voz le susurró, una especie de conciencia, advirtiendo de que

no hablara con ella, que no serviría. A regañadientes aceptó, y esperó a observar si la luz

seguía ahí con él. Finalmente, él observo como como esa luz rescataba a otra sombra, dolorido,

volvió a su sombra. Agradeció mucho a esa voz lo que le dijo, infinitamente, pero él no puede

olvidar aquel resplandor que cegaba al instante, él ha entendido que esa no era su luz, pero el

sigue soñando siempre con verla.