domingo, 11 de diciembre de 2016

Concurso San V

Querido lector:


Antes de nada, decir gracias por leer esta carta, espero que pueda captar todo el sentimiento que ella conlleva.



      Guardé en mi puño todo lo que tenía que decir, guardé mi silencio y no salió de ahí. Quise decirle tantas cosas... cosas que nunca le llegué a decir. Soy de los que piensa que cada persona es un mundo, con sus defectos y virtudes, y ella fue uno de los mundos más bonitos que pude ver. Ella era alguien única y especial, pues convirtió las apagadas cenizas de mi corazón en una ardiente fragua, como un metal fundiéndose, fundió mi corazón y finalmente, forjó como si de una espada se tratase mi amor hacia ella. Era el viento más frío y cortante que jamás sentí, capaz de romperme con un único soplido, dejándome congelado ante su esplendor. Exótica como una selva, sé que en el fondo de ella se encontraba la fruta más dulce y sabrosa, su amor. Siempre sentí que no era digno de esa fruta, sé que mi paladar no podría degustar tan dulce fruta y sería una pérdida de tiempo para ella dármela. En un tránsito de tormenta me hallaba, como un marinero en una tormenta fortísima, dicen que después de la tormenta viene la calma, y tienen razón. Tras estar tiempo en esa tormenta, lo visualicé. Vi a lo lejos, muy detrás de las nubes creadas por mi mente, un sol resplandeciente, y tras verlo, la tormenta se fue. Tras irse, me di cuenta de que ese sol y esa calma era ella, conseguía apaciguar cualquier tormento y problema con su sonrisa resplandeciente.

Pese a estar ciego por ese sol, el dulce aroma de la brisa que traía consigo hacía que temblase, un olor puro e inconfundible. Tu nombre no paraba de resonar en mi mente, haciendo que esta dejase volar a la imaginación cuando realmente esta estaba encerrada por la realidad. Así es, todo era una mísera ilusión creada por mi mente, iluso al creer que podría ser digno de tal persona, todo esto llevó a una profunda decepción. Vivía en una ilusión continua y de ilusiones se vive, pero de realidades se muere. Pese a todo, todavía sigo temblando al recordar y hablar de tu olor.
    

lunes, 26 de septiembre de 2016

Él soñó siempre con verla

Él soñó siempre con verla, así era él, una sombra más en éste lúgubre mundo, no paraba de

imaginarse una luz que lo sacara a ver que había más allá de ese mundo de oscuridad. Él esperó

pacientemente a que apareciera, ¿tendría el destino una luz reservada para él? Estaba seguro de

que sí había una luz, creía que había una luz para cada sombra, ya que sombra y luz son las dos

caras de una moneda. Aguardó en su sombra, cada vez más oscurecida debido a los acontecimientos

que rodeaban su vida. Un día, cuando creyó que se consumiría en las sombras, lo vio. Vio un rayo

de luz, el más fuerte de los que había podido presenciar. Pensó que esa ardiente luz lo salvaría,

siguió los pasos de la luz, dejándose a cada paso que daba un trozo de oscuridad atrás, sintió

como se purificaba. Tras un tiempo, decidido a dar el paso definitivo a hablar con la luz para

que lo terminase de purificar, una voz le susurró, una especie de conciencia, advirtiendo de que

no hablara con ella, que no serviría. A regañadientes aceptó, y esperó a observar si la luz

seguía ahí con él. Finalmente, él observo como como esa luz rescataba a otra sombra, dolorido,

volvió a su sombra. Agradeció mucho a esa voz lo que le dijo, infinitamente, pero él no puede

olvidar aquel resplandor que cegaba al instante, él ha entendido que esa no era su luz, pero el

sigue soñando siempre con verla.

sábado, 30 de julio de 2016

Otro día, otra noche

Otra noche en la que mis pensamientos son azotados y zarandeados sin piedad. Un simple pensamiento en tu sonrisa altera mis pensamientos, pensando si algún día podré ser suficiente para causar esa sonrisa enamoradiza. Otra noche en la que me dan las tantas, otra noche que, tras la fiesta, pienso que hay tantas pero ninguna es única como tú. Otro dia mas que termina, mientras tanto, una parte que desconocía de mi ha florecido lenta pero fuerte, con un final hermoso pero con un camino de espinas. Otro dia en el que cada segundo que te veo, es un segundo de felicidad  adquirida, independientemente de tu situación, querida, ya que lo que siento no es solamente un billete de ida, es un viaje continuo del que, aunque sea en mi memoria, quedará para siempre en mi vida. Otra noche y otro día solamente, otra sola risa que espanta la soledad de mente y corazón. Otro dia y otra noche en la que solo importas tú.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Carta

Un frío recorre mi cuerpo, un frío algo más extravagante y raro de lo habitual, una sensación de frialdad en la que hasta los mismísimos huesos se te hielan, la sangre no fluye pues está helada. Así me siento, al verte, siento que mi cuerpo se hiela, nada cuenta ni influye cuando estoy a tu lado, capaz de congelar a una persona entera de pies a cabeza. Puede que llegues a leer esto, tal vez no, tus ojos sacados de una novela escrita para la ficción, algo extraordinario que la gente corriente solo aspira a imaginar pero que, en cambio, está presente en su día a día. Al mirarme, creo que me lees el alma, eres capaz de hacer que el alma se me caiga a pedazos, puesto que derrites mi interior con esa mirada inocente. Veo un bosque, con nieve, en pleno invierno, el único sonido, el de mi respiración. Ahogado, exhausto, como si hubiera estado corriendo durante horas, luego llegas tú, como el verano, ardiendo y quemando todo a tu paso. Todas las barreras para que no me volviera a enamorar y construidas con la frialdad de mi corazón, se han visto derretidas en pocos momentos y días. Arrastrado por un río, así es como tú me llevas, yo simplemente fluyo gracias a ti, es la forma en la que eres la que lleva consigo mi vida y la deja fluir mansamente. Una cascada, su sonido, apaciguador, sentarte debajo de ella y sentir como se te cae un mundo encima, cómo toda la naturaleza te aplasta, pero ese peso es aliviado con un simple contacto físico contigo, ni la ola más fuerte podría hacer que cayera si estoy contigo. Quiero que sepas que pese a todo no dejaré esto escapar, todas las palabras que digo son mi alma y corazón y sabes que me aferraré a ese momento. No quiero que ese momento se acabe, donde todo es nada sin ti, ese lugar donde la felicidad no existe si tú no estás, y solo tú, no vale cualquier persona. Ver como esos labios finos esbozan una sonrisa acompañada de una dulce risa causa que sonría como un idiota, no bromeo cuando digo que me cortas la respiración, el último aliento antes de que te vayas sale por ti. La primera vez que te vi, sentí un subidón, suficiente para preguntarme que nos tenía guardado el futuro, un futuro por el que esperaría eternamente para verte sonreír. No hay ni fronteras ni distancias que no recorrería por verte, ya no pido ni abrazarnos, el simple hecho de volverte a admirar merece la pena, merecería la pena pese a todas las penurias que me hubieran pasado en el trayecto. Sé que siento algo fuerte por ti, no tengo ni palabras para explicarlo, solo podemos comunicar aquello que podemos describir con palabras, y tengo palabras que bueno, se acercan, pero no llegan a describir del todo los profundos sentimientos que se han arraigado en mí. Un árbol de emociones ha crecido dentro de mí, regado por tu cariño y amor, cultivado por tus caricias y dando el fruto de mi amor. Tus carcajadas, locuras, risas… son algo que me encantan, me gustaría ser el orden en tú caos, compartir parte de mi historia contigo, tener una canción especial para nosotros, tener una poesía escrita para ti, un texto u otra carta como esta, cosas que te hagan saber lo que siento por ti. Por mucho que escriba, no podré llegar a describir todo lo que siento, pero quiero que te lleves esta carta como referencia a todo lo que te quiero.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Atormentado

Otra noche que me acuesto atormentado, los pensamientos invaden mi mente y no me dejan descansar, atormentado por ti. Pensamientos relativos a tu persona y sobre qué nos puede deparar el futuro, llegaste como una tormenta de verano, algo fugaz pero que descarga rápidamente toda su carga, sin embargo, poco a poco me di cuenta de que no eras una tormenta de verano, eras algo más, eras una tormenta continua y poco a poco estaba más cerca del centro de la tormenta. Caíste como un rayo, fugazmente, y sin embargo me diste de lleno. Como una nube oscura en un día claro nublas y ocupas todos mis pensamientos antes de irme a dormir. Como una fuerte ola sacudiste mi mundo para abrirte en él, tal y como hacen las olas en la playa. Eres el aire de una tormenta joven que aturde al marinero que hay en mí navegando en los mares de tu alma y corazón, buscando el sitio para desembarcar y poder estar junto a ti. Así voy, como un marinero a la deriva, suplicando en mi interior que algún día pueda llegar a estar contigo, ni el mas dulce canto de las sirenas podría apartarme de mi camino hacia ti. Ya he olvidado el claro resplandor de la luna en las noches de mar calmadas desde que viniste, no me acuerdo de donde vengo ni adonde iba, solo pienso y me acuerdo de ti. En mi navío hay un tesoro, pero ese tesoro no es nada comparable a ti, daría mi navío y mi corazón por oír un "te quiero" sincero susurrado por tu aire tormentoso. ¿Todas las tormentas llegan a un fin? Desde luego esta si. ¿Acabaré estrellado contra los acantilados? ¿Acabaré viendo ese resplandor lunar sobre tu hermosa piel? Tantas preguntas a las cuáles solo tú tienes respuesta, querida tormenta.

jueves, 2 de abril de 2015

Añoranza pasada del futuro

A veces uno piensa, por lo menos en el caso de servidor, antes lo tenía todo bien estructurado, las clases, los amigos, la familia... e inevitablemente te crea un sentimiento de añoranza. En el fondo, cuando pienso eso, me doy cuenta de que vivía en una mentira, una "realidad" idealizada, en donde pensaba que tenía todo pero no tenía nada, según pasaba el tiempo me iba dando cuenta de la verdad, se dice qué quien busca la verdad merece el cruel castigo de conocerla, en mi caso lectores, yo no iba buscándola, sino que me la encontré de cara. Pues bien, cuando investigo en esta añoranza me doy cuenta de que añoro una mentira, algo irónico ya que no puedes añorar algo que nunca existió, al menos así lo veo. Cada vez que añoro el pasado, no me estanco pensando en lo que tenía, sino en lo que me queda por tener, y creo que es algo que todo deberíamos pensar, pensar en: Antes tenía esto y ahora no, pero quién sabe, a lo mejor el futuro tiene algo mejor reservado para mi, al menos así lo veo, la vida no es mas que un cubo de rubik, que va girando las filas y columnas, emparejándote con nueva gente, haciendo que otra se vaya, trayendo buenas cosas y malas, destruyendo caras completas(con esto me refiero a cuando crees que tienes algo de tu vida genial y completo, se destruye) pero también formando nuevas, y todos sabemos cual es el final del cubo. Es difícil de imaginar como lo veo yo todo, incluso podréis pensar que es sencillo, pero no lo es, es muy complicado pensarlo así y tener una mente muy fría. A la espera de todo teniendo nada me hallo, consternado por los reveses de la vida, aguantando en el mástil durante el naufragio de mi barco, buscando una isla donde refugiarme durante un tiempo, donde tener un futuro que gane a la añoranza de ese pasado

domingo, 18 de enero de 2015

¿Optimismo pesimista?

Yo, normalmente me enorgullezco de mi cualidad para ser optimista, intentar verlo todo desde la mejor parte, estando arriba aunque no tenga ninguna razón para ello. Todo hay que decirlo, cada vez me cuesta más subir, cargo más peso en mis hombros, a mi espalda, y tratando de subir a la cima me doy cuenta de que, contra más subo, mas alta está. Allá por donde veo, hay algo malo por lo que estar mal o de mal humor, en cambio siempre soy optimista, incluso escribiendo esto. Sólo espero que la tormenta que azota mi vida amaine, a cada día qué pasa, me veo más perdido. Teniendo en cuenta mi historia y mi presente, no sé todavía como sigo bien de salud, tanto física como mental, paso mi vida esperando a que algo me ayude a pasar la tormenta, una protección aunque sea mínima, pero estoy solo, esa es la única verdad. Ansío vivir, que pasé el tiempo y que pasen las experiencias, pero cuando miro hacia abajo, buscando el pie de la montaña, el inicio de mi recorrido, me doy cuenta de que para mi edad he vivido demasiadas cosas, miro abajo y solo tengo ganas de parar de escalar, clavar ahí un recuerdo mío y no volver a subir mas la cima de la vida. No os confundáis amigos, no estoy hablando de suicidio, simplemente estoy hablando de rendirme, dejar de subir para quedarme en donde estoy, cierto es que deseo ascender y ver qué me espera, pero viendo lo que he vivido, se me quitan la mayoría de las ganas de subir. Miro abajo, solo he recorrido penurias, por un camino lleno de rocas que a veces, muy de vez en cuando, estaba asfaltado y el camino hacia arriba era más ameno, no sé cuan grande será mi montaña, quién sabe lo que me queda por recorrer, solo espero que mientras ascienda poco a poco no haya una avalancha que me desmorone por completo, la cual se ha anunciado que le queda poco para caer