lunes, 12 de enero de 2015

Al frente de la oscuridad

Tiempos oscuros se acercan, me acechan, me persiguen para atormentarme todos esos fantasmas basados en ilusiones y sueños que mi mente creó. Pensar que esos fantasmas serían de carne y hueso, pero no era nada mas que una falsa ropa que llevaban puestas, lo que veía cerca y con felicidad ahora lo veo lejano y con tristeza. Y aquí me hallo, al frente de la oscuridad, cara a cara con ella, enfrentándola con la esperanza de que, aunque sea un finísimo hilo de luz, venga a ayudarme. Solo ante la oscuridad, esa oscuridad que asola tu mente y alma, esa oscuridad que por mucho que lo intentes poco a poco se te va echando encima, estás perdiendo el pulso a la oscuridad y no puedes detenerlo. Tener la carga de suplantar a la luz para combatir la oscuridad es demasiado pesado, una carga que nadie puede afrontar, la oscuridad tarde o temprano acaba corrompiéndote y venciéndote. Oh si, la luz que te ayudaba a combatirla y que la mantenía reprimida se fue, de un día para otro y te dejo solo con esa carga inhumana. Aquellos días felices quedan atrás, me resigno a vivir lo que me ha tocado, aunque para ello tenga que estar solo al frente de la oscuridad, es mi destino y solo yo puedo vivirlo. Álzate con valentía, me digo, solo un corazón puro y que aguante puede contra todo, sin temor al frente, lucha, lucha por sobrevivir aunque el mundo se te venga encima! Pero al final, pasa lo que dije antes, la oscuridad te corrompe el corazón, un corazón corrompido y oscuro no tiene nada que guardar, guarda tan sólo oscuridad, lamentos y desesperanza. El destino rige mi vida, he de vivirla aceptándolo, me rindo, no lucharé contra algo que se qué me acabará corrompiendo

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