Querido lector:
Antes de nada, decir gracias por leer esta carta, espero que pueda captar todo el sentimiento que ella conlleva.
Guardé en mi puño todo lo que tenía que decir, guardé mi silencio y no salió de ahí. Quise decirle tantas cosas... cosas que nunca le llegué a decir. Soy de los que piensa que cada persona es un mundo, con sus defectos y virtudes, y ella fue uno de los mundos más bonitos que pude ver. Ella era alguien única y especial, pues convirtió las apagadas cenizas de mi corazón en una ardiente fragua, como un metal fundiéndose, fundió mi corazón y finalmente, forjó como si de una espada se tratase mi amor hacia ella. Era el viento más frío y cortante que jamás sentí, capaz de romperme con un único soplido, dejándome congelado ante su esplendor. Exótica como una selva, sé que en el fondo de ella se encontraba la fruta más dulce y sabrosa, su amor. Siempre sentí que no era digno de esa fruta, sé que mi paladar no podría degustar tan dulce fruta y sería una pérdida de tiempo para ella dármela. En un tránsito de tormenta me hallaba, como un marinero en una tormenta fortísima, dicen que después de la tormenta viene la calma, y tienen razón. Tras estar tiempo en esa tormenta, lo visualicé. Vi a lo lejos, muy detrás de las nubes creadas por mi mente, un sol resplandeciente, y tras verlo, la tormenta se fue. Tras irse, me di cuenta de que ese sol y esa calma era ella, conseguía apaciguar cualquier tormento y problema con su sonrisa resplandeciente.
Pese a estar ciego por ese sol, el dulce aroma de la brisa que traía consigo hacía que temblase, un olor puro e inconfundible. Tu nombre no paraba de resonar en mi mente, haciendo que esta dejase volar a la imaginación cuando realmente esta estaba encerrada por la realidad. Así es, todo era una mísera ilusión creada por mi mente, iluso al creer que podría ser digno de tal persona, todo esto llevó a una profunda decepción. Vivía en una ilusión continua y de ilusiones se vive, pero de realidades se muere. Pese a todo, todavía sigo temblando al recordar y hablar de tu olor.
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