miércoles, 23 de marzo de 2016
Atormentado
Otra noche que me acuesto atormentado, los pensamientos invaden mi mente y no me dejan descansar, atormentado por ti. Pensamientos relativos a tu persona y sobre qué nos puede deparar el futuro, llegaste como una tormenta de verano, algo fugaz pero que descarga rápidamente toda su carga, sin embargo, poco a poco me di cuenta de que no eras una tormenta de verano, eras algo más, eras una tormenta continua y poco a poco estaba más cerca del centro de la tormenta. Caíste como un rayo, fugazmente, y sin embargo me diste de lleno. Como una nube oscura en un día claro nublas y ocupas todos mis pensamientos antes de irme a dormir. Como una fuerte ola sacudiste mi mundo para abrirte en él, tal y como hacen las olas en la playa. Eres el aire de una tormenta joven que aturde al marinero que hay en mí navegando en los mares de tu alma y corazón, buscando el sitio para desembarcar y poder estar junto a ti. Así voy, como un marinero a la deriva, suplicando en mi interior que algún día pueda llegar a estar contigo, ni el mas dulce canto de las sirenas podría apartarme de mi camino hacia ti. Ya he olvidado el claro resplandor de la luna en las noches de mar calmadas desde que viniste, no me acuerdo de donde vengo ni adonde iba, solo pienso y me acuerdo de ti. En mi navío hay un tesoro, pero ese tesoro no es nada comparable a ti, daría mi navío y mi corazón por oír un "te quiero" sincero susurrado por tu aire tormentoso. ¿Todas las tormentas llegan a un fin? Desde luego esta si. ¿Acabaré estrellado contra los acantilados? ¿Acabaré viendo ese resplandor lunar sobre tu hermosa piel? Tantas preguntas a las cuáles solo tú tienes respuesta, querida tormenta.
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